Las revoluciones a lo largo de la historia han tenido un lugar importante, como la Revolución Industrial, Francesa, Rusa, Mexicana entre otras. Que influyen en la sociedad tanto en política, economía, cultura, educación, ciencia y tecnología, entre otras ..como una huella de identidad de cada país, convirtiéndose en legados relevantes e influyentes en la actualidad desde nuestras propias costumbres, estilos de vida, derechos ,hasta nuestra manera de pensar y relación con la sociedad.

El Che Guevara y la democracia socialista

mayo 25, 2024 Boris Estrada 0 Comments

 


Es irónico que políticamente el Che sea menos relevante en la Cuba de hoy que en otros países del mundo. Sin embargo, continúa teniendo una influencia sutil pero real en la cultura política cubana, no como una fuente de propuestas programáticas específicas sino como un modelo cultural de sacrificio e idealismo. En ese sentido limitado, el eslogan oficial «Seremos como el Che», regularmente proclamado por los escolares cubanos, probablemente tiene una influencia difusa pero significativa sobre la imaginación popular, aun si la mayoría de los cubanos piensan en el Che como una figura quijotesca fracasada. (pag. 15 del texto original en inglés).

Durante el curso de la revolución cubana ninguna figura importante del PSP mostró alguna inclinación o compromiso en relación con la preservación del statu quo capitalista. Ninguna rompió con Fidel Castro cuando el líder cubano condujo al país hacia el comunismo, como sucedió con casi todos los líderes políticos cubanos que eran auténticamente reformistas. 

De hecho, como muestro en detalle en el quinto capítulo de mi libro The Origins of the Cuban Revolution Reconsidered (University of North Carolina Press, 2006, 137-166), en los primeros meses del periodo revolucionario el PSP asumió una posición mucho más radical que la de Fidel Castro, hasta que más adelante el «Máximo Líder» sobrepasó al PSP en radicalidad.


En esta nueva etapa, el PSP comenzó a comportarse más cautelosamente que Fidel, aunque acabó apoyando sus medidas anticapitalistas. Aún más importante resulta el dato de que el PSP se fundió con el Movimiento 26 de Julio y el Directorio Revolucionario para formar el nuevo Partido Comunista de Cuba donde jugó un papel muy importante a través de figuras como Carlos Rafael Rodríguez. Dado estos hechos, no tiene sentido alguno referirse a los comunistas cubanos como reformistas en el sentido que este término adquirió en el marxismo del siglo veinte.


La Evolución Política de Ernesto Che Guevara

Para el Che, los incentivos morales no eran un asunto meramente práctico que dependía de las circunstancias sino, más bien, un producto de su visión del mundo, forjada inicialmente en un hogar donde la posesión de abundantes bienes materiales no era un valor central para esa familia de clase alta con cierta tendencia a una movilidad social descendente. Guevara ya había demostrado en su niñez y adolescencia una inclinación hacia el ascetismo, expresada en su gran admiración por el Mahatma Gandhi quien, aparte de su rol central en la independencia de India, fue quizás el asceta más conocido del siglo XX. El ascetismo del Che se expresó de manera diferente en su vida adulta, pero nunca desapareció.


Un ejemplo muy ilustrativo se puede encontrar en la reflexión que él hizo durante una reunión con los gerentes principales del Ministerio de Industria en 1964, relacionada con la diferencia entre una Cuba donde un aparato de televisión que no funcionaba era un problema y un Vietnam donde no existía la televisión. Según Guevara, el desarrollo de la conciencia permitía la sustitución de lo que él consideraba «comodidades secundarias», que se habían convertido en parte de la vida del individuo pero que expresan una necesidad que la educación de la sociedad en general hubiera podido eliminar (Che Guevara, Apuntes Críticos a la Economía Política, editado por María del Carmen Ariet García, Ocean Press, 2006, 304.)  Su planteo iba mucho más lejos, proponiendo una perspectiva política y hasta filosófica más profunda de que la gente fuera educada para no desear estos bienes, revirtiendo a un periodo previo donde esas necesidades aún no existían.

Por razones ideológicas y políticas, tanto el Che Guevara como los otros líderes revolucionarios se limitaron a los incentivos materiales y morales e ignoraron completamente la alternativa adicional de incentivos políticos, como el autogobierno de los trabajadores, que hubiera implicado la posibilidad de discutir y tomar decisiones democráticas respecto de la producción y el manejo desde abajo de los centros de trabajo. Ese tipo de incentivos pudieron ser un remedio para la apatía e indiferencia de los trabajadores en sistemas burocráticos como la Unión Soviética y el este de Europa, algo que sigue vigente en Cuba.

Dada la ausencia total de democracia, los incentivos morales y la llamada a la conciencia fueron más bien una manera de hacer a los trabajadores responsables del éxito de sus tareas, sin detentar poder sobre qué y cómo se produce en sus centros de trabajo. Y sin contar con los sindicatos para defender sus derechos e intereses, ya que después del histórico congreso obrero de noviembre de 1959 habían dejado de ser organizaciones de los trabajadores para convertirse gradualmente en armas del Estado y de las administraciones burocráticas.

Con respecto a la guerra de guerrillas, podemos apreciar como la estrategia política del Che Guevara significaba una relación «desde arriba» y «desde afuera» con respecto al campesinado. Guevara cita con aprobación un fragmento de la Segunda Declaración de La Habana del 4 de febrero de 1962 que estipula que, debido a la ignorancia en que lo han mantenido y al aislamiento en que vive, el campesinado necesita del liderazgo político y revolucionario de la clase obrera y los intelectuales revolucionarios. Guevara mismo rechazó la idea que la discusión y toma de decisiones democráticas fuera aplicable a todos los aspectos de la vida de la guerrilla, más allá del combate mismo. Sí reconoció que era necesario crear organizaciones que establecieran reglas para los campesinos en las áreas liberadas, pero nunca formuló mecanismos de representación democrática para que los campesinos aprendieran el autogobierno en la práctica. 

El Comunismo del Che Guevara

Fue en la Guatemala reformista de los años cincuenta, liderada por Jacobo Árbenz (que fue electo presidente de manera democrática para ser luego derrocado por la intervención abierta de la CIA), que Guevara adhirió al comunismo, aunque rehusó unirse al partido comunista local (Partido Guatemalteco del Trabajo, PGT). Esta decisión se funda en varias razones, pero especialmente en que le habían exigido que se uniera al partido como condición para obtener un empleo público, lo que Guevara rechazó con indignación justificada.


Aunque Guevara nunca se unió al viejo partido comunista cubano, empezó a colaborar con él. Para finales de 1957, cuando el Che fundó su primera escuela para la instrucción política de cuadros en la Sierra Maestra, le pidió al PSP que le enviara a su primer instructor político. El PSP mandó a Pablo Ribalta, un joven pero experimentado comunista cubano de raza negra que años más tarde fue nombrado embajador en Tanzania, con lo que se convirtió en el contacto principal con La Habana cuando el Che Guevara se involucró en la guerra de guerrillas en el Congo.

A diferencia de otros ,Guevara fue muy abierto con respecto a su punto de vista político.Más tarde Guevara describiría como «más bien idiota» pero sin explicar sus razones para esta calificación, le dijo a «Daniel»: «Pertenezco por mi preparación ideológica a los que creen que la solución de los problemas del mundo está detrás de la llamada Cortina de hierro y tomo este movimiento como uno de los tantos provocados por el afán de la burguesía de liberarse de las cadenas económicas del imperialismo».

En la misma carta, Guevara continúa describiendo a Fidel Castro como un líder auténtico del ala izquierda de la burguesía, pero que posee cualidades que lo colocan muy por encima de su clase. También elogia a Fidel por las acciones importantes que recientemente ha adoptado con respecto a sectores oportunistas de la oposición, admitiendo estar avergonzado por no anticipar que fuera capaz de tomarlas.


Como parte de la ofensiva contra todas las expresiones sociales y políticas autónomas y pluralistas de Cuba, el gobierno de Fidel Castro arremetió tanto contra las agrupaciones negras como contra las de mujeres. Las agrupaciones negras solían tomar la forma de asociaciones de ayuda mutua. Carlos Moore relata como en una de esas asociaciones formada por obreros modestos, llamada «Amantes del Progreso», hombres negros se reunían con regularidad para beber y discutir cuestiones políticas, para ayudar a los niños con sus tareas escolares y estudiar la historia de los negros cubanos, una tarea virtualmente ignorada por el sistema de educación pública.

Guevara estaba expresando en sus propias palabras la noción de que, dado que el estado cubano era un estado obrero, era imposible que existiera un conflicto de intereses entre los trabajadores y el Estado. Esto ciertamente ignoraba la persistencia de las diferencias de clase y la división del trabajo jerárquico bajo el socialismo cubano. Años más tarde el Che admitió privadamente en sus Apuntes, que, aunque no debía haber sindicatos bajo el socialismo, porque no había explotación de clase bajo ese sistema, los sindicatos eran necesarios para lidiar con los abusos potenciales en los centros de trabajo. También admitió en esos Apuntes que la democracia sindical en Cuba era un «mito perfecto» dado que el Partido Comunista proponía la única lista de candidatos que siempre era electa, sin el involucramiento de las masas.


El Che Guevara y la Cuba de hoy

El sistema de partido único ha sido el obstáculo principal para la democratización y el progreso de Cuba. Guevara nunca se opuso ni criticó el unipartidismo. El PCC, el partido único, no es en realidad un partido ya que un partido existe solamente en relación con otros partidos. Pero el término «partido» no es tampoco útil porque está asociado en la mente de millones de personas con los sistemas electorales. En el caso de Cuba, el Partido es mucho más que eso, por las correas de transmisión que posee en relación con las llamadas organizaciones de masas, tales como los sindicatos, organizaciones de mujeres y muchas otras instituciones, incluyendo al Poder Judicial, a los que transmite «orientaciones» que fijan las políticas a seguir e implementar en los distintos sectores de la sociedad.


El PCC controla los medios de comunicación (radio, televisión, periódicos y revistas) a través de las «orientaciones» transmitidas a dichos órganos por su Departamento Ideológico. Hay que notar que este departamento no solo censura cualquier noticia doméstica que pueda perjudicar al gobierno y al sistema imperante en Cuba. Es este poder sin límites del PCC, consagrado en la Constitución de la República de Cuba, la causa principal de que no exista un Estado de Derecho en la isla, de que domine la arbitrariedad gubernamental, de que las leyes no sean democráticamente adoptadas y de que en muchos casos sean ignoradas y violadas a través de decisiones administrativas y policiacas cuando el gobierno lo considera oportuno.


Es necesario insistir que el Che Guevara jamás se opuso al sistema de partido único, Cuba o en la URSS, aunque sí comentó en una ocasión que el término «centralismo democrático» había sido usado por tantos sistemas políticos que había dejado de tener un significado claro y distintivo. (Guevara, Apuntes Críticos a la Economía Política, op. cit.,137). Es sin embargo llamativo que aunque Guevara criticó a veces de manera áspera al sistema soviético —especialmente con respecto a los cambios que se habían realizado en sus estructuras económicas para lo que consideraba como un favorecimiento a las fuerzas del mercado— e inclusive cambió su previa opinión positiva sobre Stalin, al mismo tiempo mantuvo una actitud acrítica con respecto a aspectos sumamente importantes del sistema unipartidista soviético. 


Obviamente, hay que tomar en cuenta la crisis económica sumamente seria que está atravesando Cuba, que se acerca en sus dimensiones al desastre económico que el país sufrió a raíz del colapso del bloque soviético a principios de la década de los noventa. Cuba sufre hoy una grave escasez de productos básicos para la alimentación y salud de la población con una tasa de inflación que en abril de 2023 llegó al 45%, habiendo anteriormente ascendido hasta el 77%. Dada esa situación, no es de extrañar que el valor del dólar haya subido mucho. 


Es en este contexto que un voluntarismo tan extremo como el del Che Guevara no sería solamente irrelevante en la Cuba de hoy sino políticamente muy nocivo. el Che explícitamente ignoró la realidad de la enorme crisis económica de la Unión Soviética de los años veinte con la afirmación inaudita de que en aquella época «no había nada que fuera económicamente imposible», agregando que lo único que había que considerar era si algún plan económico estaba basado en «el desarrollo de la conciencia socialista» (Guevara, Apuntes Críticos Sobre la Economía Política, op. cit., 246). 


En otras palabras, considera que la «conciencia socialista» hubiera podido conquistar los obstáculos económicos objetivos del subdesarrollo y la severa escasez creada por la cruenta guerra civil en Rusia. En ese caso, si dicha «conciencia» hubiera tenido éxito en conquistar el poder, ese proceso inevitablemente hubiera resultado en una «acumulación primitiva» brutal y explotadora, como de hecho ocurrió bajo Stalin años más tarde.

Referencia:
Farber, S. (2023). Che Guevara y la democracia socialista. Viento Sur. https://vientosur.info/che-guevara-y-la-democracia-socialista/ 


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